Año XVI, Edición 374

Fundada el 1 de Mayo de 1986

16 páginas

Miami-Dade, FL, Marzo 1-15, 2008

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SU PASIÓN FUE LA POESÍA...

Departamento de Rivas.

«Tierra del Cacique Nicarao»

 

Generalidades del municipio de Rivas durante el Siglo XIX.
 

Muy lento pero progresivo fue le adelanto urbanístico de la población de Rivas, desde la visita de Morel de Santa Cruz en 1752 a la época de su erección en ciudad -La Asamblea Legislativa del Estado de Nicaragua, emitió en la ciudad de León en 1835 el decreto que expresaba:«La Villa de Nicaragua es declarada CIUDAD, con su propio y antiguo nombre de RI-VAS»-, pues apenas ofrecía una población de treinta , al me-dio siglo XVIII, con calles irregulares y de persistente mal trazado.
El pequeño rectángulo de seisceintas varas cuadradas de Oriente a Poniente por quinientas de Norte a Sur, estaba estrechando o comprimiendo por la hacienda llamada de «Mongalo» por el O-riente; por la de don Indalecio Maliaño por el Occidente, llamada «Guadalupe» y por la hacienda «Santa Ursula» por el Norte. Posibilidad de ex-tenderse el perímetro no existía síno por el rumbo Sur.
Las construcciones eran generalmente de horcones, con paredes de caña brava y embarro. Algunas eran de adobes y de vieja estructura y muy pocas las de construcción firme, sólida y resistente.
En cuanto a edificios públicos solamente subsistían, muy deteriorados algunos, el templo, la Casa Cural, el Cuartel de las Armas y las ermitas.
La gente de los barrios o caseríos vecinos a la población y aún los vecinos de ella, acudían en la madrugada, al mercado y Rastro -local donde se destazan animales para consumo de la población- para hacer sus compras de carne y provisiones, regresando a sus respectivos domicilios. El Mercado era particular y provisional, hasta la construcción del primero que tuvo la ciudad.
Habían en la ciudad tres estancos o cantinas de expendio de licores. El principal, visitado por gente del pueblo, estaba situado en el barrio de Punta Caliente, frente a la antigua casa que fue de don Nemesio Martínez.
Frente a los estancos o cantinas se efectuaban todos los sábados por las tardes y hasta la diez de la noche, hora de rondas, bailes populares, con marimba y guitarra (instrumento musical introducido por los árabes a España, y traído por estos a las indias americanas).
Las canciones y música de modas eran el Zopilote, La Federecha y el Tallito de Ajonjolí. Era frecuente el canto con la música y, como moda de forasteros el de las «bombas».
La clase social se reunía para tertulias de distración, en determinadas casas y en do-mingos señalados. Tomaban refrescos y bailaban alegre-mente, sin faltar desde luego el consabido ejercicio de los «tijera»- chismes- contra el prójimo.
Las damas y señoritas de la «sociedad», vestían, vestían túnico de mangas largas; y la clase media y obrera, de camisa y güipil, con golillas vistosas y de extravagante colorido y la enagua o saya.

División
Cantonal en 1858


El primero de Noviembre de 1858 el Municipio dividió su jurisdicción local y rural en doce Cantones: Cantón Oriental Urbano; Cantón Occidental Urbano; Las Piedras; La Puebla; Veracruz; Cerros; Los Horcones; El Rosario; Popoyuapa; San Isidro; Tortuga y las Salinas de Nagualapa.
En sesión municipal del primero de marzo de 1862 se dieron nombres a las principales calles de la ciudad, designándoseles: Los Leoneses; Chaflán Grande; Santa Ursula; Calle Chiquita y Pancha Sarrias.
El flagelo del polvo durante la estación del verano y la época de fuertes vientos, determinaron a los munícipes de 1866, a solicitar de don Enrique Gottel, la elaboración de un plan de riego de las villas públicas urbanas.

El Tolodrón

Contiguo a la casa de don Pilar Cubero y en el patio del costado norte de la casa comercial de don Francisco Tórrez, se levantaba el histórico como antiguo Tolodrón, formado por una calle prominencia o loma de cascajo, en plena Calle Real.
El Tolodrón fue lugar de gran presencia histórica. Le sirvió al Gral. Bosque de muro de defensa a sus tropas, durante la batalla del 29 de Junio de 1856 contra la filibusteros de Walker, que habían ocupado la casa de don Máximo Espinosa, frente al mismo Tolodrón.

Fue, precisamente de Tolodrón donde salió con la tea encendida en la mano, el héroe inmortal Manuel Mongalo y Rubio, para realizar la “que-ma” del llamado Mesón de Es-pinosa, que provocó la derrota de los mercenarios norteamericanos.
En el predio del Mesón de Espinosa construyó más tarde una casa don Indalecio Maliaño, que habitó después su hijo el Dr. Donoso Maliaño y sirvió posteriormente para mercadito, conocido en los anales de la localidad como el Mercado Viejo.
El Tolodrón desapareció en el año 1858, cuando el Alcalde don Indalecio Maliaño, mandó abrir la calle que se conoció popularmente como Calle del Tolodrón.

El Protocolo Municipal

El juramento prestado por los munícipies, al entrar en el ejercicio de sus funciones, era realizado ante una imagen del Cristo Crucificado, puestos de rodillas y con una mano en un ejemplar impreso de los Evangelios y la autoridad que tomaba el juramento, concluía con esta significativa como nobílisama profesión de democracia: «... Y si vuestro comportamiento fuere contrario a la ley, Os haga responsable el pueblo, vuestro comitente»
En el artículo quinto del Reglamento de la Corporación Municipal, conforme mandato expresado en el Acta de 25 de junio de 1860, se ordena a los miembros de la Comuna: «Los individuos que componen este Honorable Cuerpo, asistirán a sus sesiones ordinarias o extraordinarias de frac, leva o saco y a ;as de Tabla, en traje de ceremonia».

«Voy Bien, Voy Mal»

Este cuento que publicamos es extraído de la obra «Relatos y Cuentos y Leyendas de Rivas», compilación de testimonios y relatos orales de su autor Jaime Marenco Monterrey, auténtico y apasionado de la región rivense.

Este dicho se origina por los años 30, cuan-do Nicaragua, y principalmente Rivas exportaba ganado en pie a Costa Rica, que padecía gran escasez, y para remediar esta situación, el Presidente de Costa Rica, don Ricardo Jiménez Oreamuno, egresado de la Universidad Media Meridional de la ciudad de Rivas, publica el decreto siguiente: «Por cada vaca, el Gobierno pagaría, además del valor real, un premio de 40 dólares» con esto el Gobierno pretendía formar su hato ganadero, para no padecer en el futuro de este problema. Rivas, gran productor de ganado, comienza a exportar reses, y solo el hacendado don Juan de Dios Pastora, puso en Costa Rica 30,000 vientres, además llevaban reses Los Maliaños, Barrios, Urcuyos, Talavera, Sacasa, etc, con la cantidad de reses que Rivas exportó, se formó prácticamente el hato ganadero de Costa Rica.

El ganado era llevado a Alajuela, que era el principal mercado y los ganaderos fuertes de Rivas, tenían agentes en esa cuidad para que comercializaran el ganado, las ganancias por venta era del 3%.

En una ocasión, don Constantino Urcuyo envía una buena manada de reses con destino a Alajuela, recomendándole encarecida-mente al arreador del ganado, que lo cuide como a su vida, y que al llegar a Bebederos (pueblo intermedio en el trayecto), le haga llegar un telegrama, avisándole como le va en el viaje, pero que el telegrama fuera lo más corto para economizar, pues don Constantino era extremadamente metódico.

El Ganado sale de Rivas, en una madrugada y a los 6 días estaban en Bebederos. El arriero, hombre diligente y fiel servidor, lo primero que hace al llegar al caserío es dirigirse al telégrafo para cumplir con el encargo, el tele-grama es recibido en Rivas al término de la distancia y don Constantino al leerlo se sorprende y se rasca la cabeza, porque al mentado telegrama, no le entendía nada, fue tan corto que en realidad estaba confuso, el telegrama decía: «Voy Bien, Voy Mal». Don Tino, preocupado consultaba con su esposa que significaría eso de: «Voy Mal», consultaba también a los amigos y cada uno de ellos opinaba diferente y don Tino , más preocupado, hasta llegar al extremo de no dormir teniendo a la pobre esposa al borde de la locura, hasta que se aparecen en Rivas los arrieros y don Tino pide que le expliquen eso del telegrama, porque no entendían nada y suficientes de preocupaciones todo este tiempo del arreo.

El Mozo del arreo explica; -Mire patrón, eso es bien sencillo, el telegrama lo puse corto, porque usted me dijo que fuera económico y cuando le digo «Voy Bien» era porque el ganado iba completo, iba bien, y le pongo «Voy Mal», porque llevaba una diarrhea incontenible.

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