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       Año XVI, Edición 381           Fundada el 1 de Mayo de 1986        12 páginas         Miami-Dade, FL, Junio 16-30,  2008
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LA INSURRECCIÓN DE UN SOLO HOMBRE: LÓPEZ PÉREZ, QUIEN NO PIDIÓ NADA A CAMBIO

1956: La ejecución de
Somoza hace medio siglo.

Parte Final.
 

El 1ro. de Octubre de 1956, el cadáver del Gral. Somoza llegó a Managua a bordo de un avión de La Nica. La familia decidió usar un avión de su compañía aérea, porque era mejor símbolo e imagen que un avión militar norteamericano.
En el Salón Azul, segundo piso del Palacio Nacional, el cadáver de Somoza fue velado y estuvo expuesto al público la tarde y noche del 1ro. de Octubre de 1956.
Una unidad blindada de la Guardia Nacional fue utilizado como carro fúnebre, que era una tradición de los funerales militares nicaragüenses, y colmado de coronas desfiló por las calles de Managua.
El entonces soldado raso, Adalberto Gutiérrez, G.N., fue escogido por su estatura y porte para guiar al caballo negro del Gral. Somoza, llevando las botas al revés en la procesión fúnebre. Al regresar a su cuartel, los otros guardias nacionales endilgaron a Gutiérrez el a-podo de El Macho Negro conque fue conoció después. Fue fusilado prisionero en Masaya en 1979 por el FSLN..
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Por:
Nicolás
López
Maltez
Director de
La Estrella
de Nicaragua
nicolas@estrelladenica-ragua.com.
      Equivocado o acertado, este joven poeta Liberal Independiente, no fue parte de una conspiración de grupos tradicionales opositores, al contrario, los «opositores oficiales» le dieron la espalda y hasta le juzgaron de embaucador.
Había entonces eminencias que eran «dueños» de la oposición al somocismo, con la única intención de eliminar una dictadura para instaurar otra nueva tiranía, como ha ocurrido.

Rigoberto López Pérez actuó solo. Encarnó la insurrección de un solo hombre. Mató, pero también entregó su vida a cambio de nada. Y muy consciente de que solamente obtendría la muerte, incluso si le capturaban vivo (ya herido Somoza dijo «no lo maten», pero ya era muy tarde). López Pérez iba preparado para envenenarse con cianuro.

Solamente obtuvo apoyo de algunos Oficiales de la Guardia Nacional de Nicaragua exiliados en El Salvador, que le suplieron entrenamiento y el arma. Nadie más le ayudó, ni los conservadores ni los liberales, mucho menos los comunistas que hoy lo abusan como bandera. Continuamos con los antecedentes:


El Presidente de Estados Unidos Gral. Dwight David «Ike» Eisenhower, ordenó enviar a Managua un bimotor C-47, avión ambulancia, con cuatro médicos especialistas norteamericanos de la Zona del Canal de Panamá, para atender al Gral. Somoza García. Este avión aterrizó en Managua la mañana del 22 de Septiembre y por la tarde llegó otro avión Constellation procedente de EE.UU. con más médicos y especialistas.
El equipo médicoquirúrgico norteamericano estuvo integrado por el Dr. Charles H. Bruce, Director del Departamento de Salud de la Zona del Canal de Panamá; el Mayor y Dr. Ernest Hartman, ortopedista del US Army; el Dr. Bernard Willet, Director del Hospital Gorgas y el Dr. Rogelio Arosemena, quienes después de estabilizar las funciones orgánicas de So-moza, procedieron a trasladarle a la Zona del Canal de Panamá e internarlo en el Hospital Gorgas.
El domingo 23 de Septiembre de 1956, Somoza García fue tratado de introducir con todo y la cama hospitalaria en el avión ambulancia, pero la cama era más ancha que la puerta del C-47, y fue el mismo Somoza quien --con el mejor humor que pudo-- dirigió a sus soldados camilleros en la forma de hacerlo pasar por la puerta del bimotor:

--«Son una mierda ustedes, lo que tienen que hacer es “fajarme” con sábanas a la cama para que no me caiga y después “tinglear” la cama para que entre de lado por la puerta del avión».
Así lo hicieron los Guardias que lo cargaban y así logró entrar al aparato.
Esta escena demuestra que Somoza no iba en estado de shock y ya habían transcurrido cuatro días de haber recibido los balazos, por el contrario, estaba consciente y esas instrucciones pronunciadas en su tradicional forma campechana, crearon la leyenda que «Somoza iba chileando cuando lo subieron al avión».
En ese avión llegó a Panamá y lo internaron en el Hospital Gorgas de la Zona del Canal.
Decidieron operarlo el viernes 28 de Septiembre. El equipo de cirujanos y neurocirujanos lo conformaron cuatro médicos norteamericanos y una eminencia panameña en cirugía, el Dr. Antonio González Revi
lla.
Afuera de la Sala de Operaciones estaban Salvadora de Somoza y su hermano el Dr. Luis Manuel Debayle Sacasa, médico, Coronel de la Guardia Nacional y Director de Salubridad, equivalente hoy de Ministro de Salud. Antes de morir exiliado en Miami, en 1984, el Dr. Luis Manuel Debayle, «El Tío Luz», me concedió su testimonio:
--«Antes de que Tacho entrara al quirófano, como médico que soy, les recomendé reiteradamente a los cirujanos que no le extrajeran la tercera bala que estaba en el bajo abdómen, que le operaran el codo y el pulmón, pero que una tercera intervención quirúrgica era demasiado traumática para su edad. Su salud no era perfecta, porque sus evacuaciones intestinales las hacía por un ducto, una colostomía, desde hacía tiempo. Por eso yo les recomendé no extraer la bala alojada en la pélvis cerca de la columna vertebral; les dije que le dejaran la bala donde estaba, que no le iba a pasar nada, y hasta después que se recuperara de las otras operaciones era más seguro extraerle la bala. Pero no me hicieron caso y eso me extrañó mucho. Cuando salieron del quirófano, en la tarde del viernes 28 de Septiembre, nos dijeron a la Salvadorita y a mi: “No resistió la tercera operación”».

El cadáver de Somoza García fue transportado a Managua temprano en la mañana del lunes 1ro. de Octubre en un avión de Líneas Aéreas de Nicaragua, La Nica, propiedad del fallecido.
Del aeropuerto Las Mercedes el féretro fue llevado a la Catedral de Managua donde se ofició una misa de cuerpo presente. La jerarquía católica le proclamó Principe de la Iglesia, enmedio de un mar de feligreses, público partidario y multitud de curiosos.
Luego hubo una procesión fúnebre donde el ataúd fue llevado cubierto de coronas de flores a bordo de un carro blindado flanqueado por oficiales de la Guardia Nacional, recorrió la Avenida Roosevelt hasta la Academia Militar de Nicaragua donde se realizó una ceremonia y luego fue llevado al segundo piso del Palacio Nacional para ser velado y el féretro estuvo ex-puesto a la población que por millares desfilo ante el cadáver.
Al día siguiente, del Palacio Nacional salió la procesión fúnebre precedida por el hermoso caballo negro de Somoza con las botas al revés y halado por un soldado raso de la Guardia Nacional de nombre Adalberto Gutiérrez (por su papel de des-filar con el caballo negro, los otros guardias de su cuartel apodaron a Gutiérrez con el mote de El Macho Negro).
La multitudinaria manifestación funeral con el ataúd en el carro blindado recorrió la Calle 15 de Septiembre hasta el Cementerio General de Managua donde fueron depositados los restos mortales del Gral. Anastasio Somoza García en la Cripta de Oficiales de la Guardia Nacional de Nicaragua.
Cuando el cadáver de Somoza bajó a su sepulcro era la 01:14 de la tarde del martes 2 de Octubre de 1956.

Consolidando
el poder

Desde la misma noche del atentado, los hijos del Gral. Anastasio Somoza García ordenaron una gigantesca redada de opositores al régimen, en la práctica fueron encarcelados todos los que adversaban a los Somoza, a sabiendas que nada tenían que ver con la acción de Rigoberto López Pérez.
Desde la madrugada del 22 de Septiembre de 1956 los herederos de Somoza llenaron todas las cárceles existentes en Nicaragua, especialmente en León y Managua, donde tuvieron que improvisar prisiones. Cientos fueron torturados. Se encarceló a todos los políticos que tenían potencial para gobernar a Nicaragua, tenían --y usaron-- como pretexto el magnicidio. En realidad todo era para ganar tiempo mientras el Congreso Nacional investía como Presidente de Nicaragua al Ing. Luis Somoza Debayle y éste a su vez nombraba como Jefe Director de la Guardia Nacional en plenitud, a su hermano menor, el entonces Coronel G.N. Anastasio Somoza Debayle, «Tachito», que ya estaba fungiendo como interino en el cargo mientras su padre se dedicaba a la campaña electoral.
Los hermanos Somoza Debayle aprovecharon la circunstancia de la muerte de su padre para tomar control pleno de la Guardia Nacional de Nicaragua eliminando a muchos viejos oficiales de alto rango, sobre todo los que eran de la más elevada confianza de Tacho Viejo, fue-ron marginados y algunos hasta investigados y encarcelados. Lo mismo ocurrió con los políticos del Gabinete de Somoza García.
Los hermanos Somoza Debayle, con el apoyo de su madre, Salvadora de Somoza, hicieron todo lo necesario para consolidar el poder con nueva gente de confianza. Uno de los marginados fue aquel Coronel G.N. que vació sus pistolas en la cabeza del cadáver del Poeta López, el amigo de juventud del Viejo Tacho, Camilo González Cervantes.
Se materializó de esta forma el consejo que les dió su mamá desde el Hospital San Vicente de León minutos después de los disparos:
--«Manténgase firmes. Hay que controlar la Guardia Nacional y la Presidencia. Hay que controlar todo el poder, no sabemos que hay detrás de todo esto».
Con los disparos del 21 de Septiembre de 1956 sobre el cuerpo de Somoza García, le surgieron dos cabezas frescas al régimen: Luis y «Tachito», creándose la «Dinastía Somoza», la segunda del siglo XX (La primera fue la «Dinastía Chamorro», que se estableció cuando el 1º de Enero de 1921 Diego Manuel Chamorro recibió la Presidencia de manos de su sobrino Emiliano Chamorro, una familia que ha estado siete veces en la presidencia de Nicaragua).
Luis Somoza murió de un ataque cardíaco en Managua en 1967 y su hermano Anastasio extendió el régimen hasta que fue derrocado en 1979 y murió exiliado en un violento atentado
en Asunción, Paraguay en 1981.
Desde los disparos de Rigoberto López Pérez en el Club de Obreros de León, hasta la caída del último Somoza, transcurrieron 23 años, después se instauró una nueva dictadura peor que la de los Somoza.
 

 

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