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LA
INSURRECCIÓN DE UN SOLO HOMBRE: LÓPEZ PÉREZ, QUIEN NO PIDIÓ NADA A CAMBIO
1956: La ejecución de
Somoza hace medio siglo.
Parte Final.

El 1ro. de Octubre de 1956, el cadáver del Gral. Somoza llegó a Managua
a bordo de un avión de La Nica. La familia decidió usar un avión de su
compañía aérea, porque era mejor símbolo e imagen que un avión militar
norteamericano. |

En el Salón Azul, segundo piso del Palacio Nacional, el cadáver de
Somoza fue velado y estuvo expuesto al público la tarde y noche del 1ro.
de Octubre de 1956. |

Una unidad blindada de la Guardia Nacional fue utilizado como carro
fúnebre, que era una tradición de los funerales militares nicaragüenses,
y colmado de coronas desfiló por las calles de Managua. |

El entonces soldado raso, Adalberto Gutiérrez, G.N., fue escogido por su
estatura y porte para guiar al caballo negro del Gral. Somoza, llevando
las botas al revés en la procesión fúnebre. Al regresar a su cuartel,
los otros guardias nacionales endilgaron a Gutiérrez el a-podo de El
Macho Negro conque fue conoció después. Fue fusilado prisionero en
Masaya en 1979 por el FSLN.. |
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Por:
Nicolás
López
Maltez
Director de
La Estrella
de Nicaragua
nicolas@estrelladenica-ragua.com. |
Equivocado o acertado, este joven poeta Liberal Independiente, no fue parte
de una conspiración de grupos tradicionales opositores, al contrario, los
«opositores oficiales» le dieron la espalda y hasta le juzgaron de
embaucador.
Había entonces eminencias que eran «dueños» de la oposición al somocismo,
con la única intención de eliminar una dictadura para instaurar otra nueva
tiranía, como ha ocurrido.Rigoberto López Pérez actuó solo. Encarnó la
insurrección de un solo hombre. Mató, pero también entregó su vida a cambio
de nada. Y muy consciente de que solamente obtendría la muerte, incluso si
le capturaban vivo (ya herido Somoza dijo «no lo maten», pero ya era muy
tarde). López Pérez iba preparado para envenenarse con cianuro.
Solamente obtuvo apoyo de algunos Oficiales de la Guardia Nacional de
Nicaragua exiliados en El Salvador, que le suplieron entrenamiento y el
arma. Nadie más le ayudó, ni los conservadores ni los liberales, mucho menos
los comunistas que hoy lo abusan como bandera. Continuamos con los
antecedentes:
El Presidente de Estados Unidos Gral. Dwight David «Ike» Eisenhower, ordenó
enviar a Managua un bimotor C-47, avión ambulancia, con cuatro médicos
especialistas norteamericanos de la Zona del Canal de Panamá, para atender
al Gral. Somoza García. Este avión aterrizó en Managua la mañana del 22 de
Septiembre y por la tarde llegó otro avión Constellation procedente de EE.UU.
con más médicos y especialistas.
El equipo médicoquirúrgico norteamericano estuvo integrado por el Dr.
Charles H. Bruce, Director del Departamento de Salud de la Zona del Canal de
Panamá; el Mayor y Dr. Ernest Hartman, ortopedista del US Army; el Dr.
Bernard Willet, Director del Hospital Gorgas y el Dr. Rogelio Arosemena,
quienes después de estabilizar las funciones orgánicas de So-moza,
procedieron a trasladarle a la Zona del Canal de Panamá e internarlo en el
Hospital Gorgas.
El domingo 23 de Septiembre de 1956, Somoza García fue tratado de introducir
con todo y la cama hospitalaria en el avión ambulancia, pero la cama era más
ancha que la puerta del C-47, y fue el mismo Somoza quien --con el mejor
humor que pudo-- dirigió a sus soldados camilleros en la forma de hacerlo
pasar por la puerta del bimotor:
--«Son una mierda ustedes, lo que tienen que hacer es “fajarme” con sábanas
a la cama para que no me caiga y después “tinglear” la cama para que entre
de lado por la puerta del avión».
Así lo hicieron los Guardias que lo cargaban y así logró entrar al aparato.
Esta escena demuestra que Somoza no iba en estado de shock y ya habían
transcurrido cuatro días de haber recibido los balazos, por el contrario,
estaba consciente y esas instrucciones pronunciadas en su tradicional forma
campechana, crearon la leyenda que «Somoza iba chileando cuando lo subieron
al avión».
En ese avión llegó a Panamá y lo internaron en el Hospital Gorgas de la Zona
del Canal.
Decidieron operarlo el viernes 28 de Septiembre. El equipo de cirujanos y
neurocirujanos lo conformaron cuatro médicos norteamericanos y una eminencia
panameña en cirugía, el Dr. Antonio González Revi
lla.
Afuera de la Sala de Operaciones estaban Salvadora de Somoza y su hermano el
Dr. Luis Manuel Debayle Sacasa, médico, Coronel de la Guardia Nacional y
Director de Salubridad, equivalente hoy de Ministro de Salud. Antes de morir
exiliado en Miami, en 1984, el Dr. Luis Manuel Debayle, «El Tío Luz», me
concedió su testimonio:
--«Antes de que Tacho entrara al quirófano, como médico que soy, les
recomendé reiteradamente a los cirujanos que no le extrajeran la tercera
bala que estaba en el bajo abdómen, que le operaran el codo y el pulmón,
pero que una tercera intervención quirúrgica era demasiado traumática para
su edad. Su salud no era perfecta, porque sus evacuaciones intestinales las
hacía por un ducto, una colostomía, desde hacía tiempo. Por eso yo les
recomendé no extraer la bala alojada en la pélvis cerca de la columna
vertebral; les dije que le dejaran la bala donde estaba, que no le iba a
pasar nada, y hasta después que se recuperara de las otras operaciones era
más seguro extraerle la bala. Pero no me hicieron caso y eso me extrañó
mucho. Cuando salieron del quirófano, en la tarde del viernes 28 de
Septiembre, nos dijeron a la Salvadorita y a mi: “No resistió la tercera
operación”».
El cadáver de Somoza García fue transportado a Managua temprano en la mañana
del lunes 1ro. de Octubre en un avión de Líneas Aéreas de Nicaragua, La Nica,
propiedad del fallecido.
Del aeropuerto Las Mercedes el féretro fue llevado a la Catedral de Managua
donde se ofició una misa de cuerpo presente. La jerarquía católica le
proclamó Principe de la Iglesia, enmedio de un mar de feligreses, público
partidario y multitud de curiosos.
Luego hubo una procesión fúnebre donde el ataúd fue llevado cubierto de
coronas de flores a bordo de un carro blindado flanqueado por oficiales de
la Guardia Nacional, recorrió la Avenida Roosevelt hasta la Academia Militar
de Nicaragua donde se realizó una ceremonia y luego fue llevado al segundo
piso del Palacio Nacional para ser velado y el féretro estuvo ex-puesto a la
población que por millares desfilo ante el cadáver.
Al día siguiente, del Palacio Nacional salió la procesión fúnebre precedida
por el hermoso caballo negro de Somoza con las botas al revés y halado por
un soldado raso de la Guardia Nacional de nombre Adalberto Gutiérrez (por su
papel de des-filar con el caballo negro, los otros guardias de su cuartel
apodaron a Gutiérrez con el mote de El Macho Negro).
La multitudinaria manifestación funeral con el ataúd en el carro blindado
recorrió la Calle 15 de Septiembre hasta el Cementerio General de Managua
donde fueron depositados los restos mortales del Gral. Anastasio Somoza
García en la Cripta de Oficiales de la Guardia Nacional de Nicaragua.
Cuando el cadáver de Somoza bajó a su sepulcro era la 01:14 de la tarde del
martes 2 de Octubre de 1956.
Consolidando
el poder
Desde la misma noche del atentado, los hijos del Gral. Anastasio Somoza
García ordenaron una gigantesca redada de opositores al régimen, en la
práctica fueron encarcelados todos los que adversaban a los Somoza, a
sabiendas que nada tenían que ver con la acción de Rigoberto López Pérez.
Desde la madrugada del 22 de Septiembre de 1956 los herederos de Somoza
llenaron todas las cárceles existentes en Nicaragua, especialmente en León y
Managua, donde tuvieron que improvisar prisiones. Cientos fueron torturados.
Se encarceló a todos los políticos que tenían potencial para gobernar a
Nicaragua, tenían --y usaron-- como pretexto el magnicidio. En realidad todo
era para ganar tiempo mientras el Congreso Nacional investía como Presidente
de Nicaragua al Ing. Luis Somoza Debayle y éste a su vez nombraba como Jefe
Director de la Guardia Nacional en plenitud, a su hermano menor, el entonces
Coronel G.N. Anastasio Somoza Debayle, «Tachito», que ya estaba fungiendo
como interino en el cargo mientras su padre se dedicaba a la campaña
electoral.
Los hermanos Somoza Debayle aprovecharon la circunstancia de la muerte de su
padre para tomar control pleno de la Guardia Nacional de Nicaragua
eliminando a muchos viejos oficiales de alto rango, sobre todo los que eran
de la más elevada confianza de Tacho Viejo, fue-ron marginados y algunos
hasta investigados y encarcelados. Lo mismo ocurrió con los políticos del
Gabinete de Somoza García.
Los hermanos Somoza Debayle, con el apoyo de su madre, Salvadora de Somoza,
hicieron todo lo necesario para consolidar el poder con nueva gente de
confianza. Uno de los marginados fue aquel Coronel G.N. que vació sus
pistolas en la cabeza del cadáver del Poeta López, el amigo de juventud del
Viejo Tacho, Camilo González Cervantes.
Se materializó de esta forma el consejo que les dió su mamá desde el
Hospital San Vicente de León minutos después de los disparos:
--«Manténgase firmes. Hay que controlar la Guardia Nacional y la
Presidencia. Hay que controlar todo el poder, no sabemos que hay detrás de
todo esto».
Con los disparos del 21 de Septiembre de 1956 sobre el cuerpo de Somoza
García, le surgieron dos cabezas frescas al régimen: Luis y «Tachito»,
creándose la «Dinastía Somoza», la segunda del siglo XX (La primera fue la
«Dinastía Chamorro», que se estableció cuando el 1º de Enero de 1921 Diego
Manuel Chamorro recibió la Presidencia de manos de su sobrino Emiliano
Chamorro, una familia que ha estado siete veces en la presidencia de
Nicaragua).
Luis Somoza murió de un ataque cardíaco en Managua en 1967 y su hermano
Anastasio extendió el régimen hasta que fue derrocado en 1979 y murió
exiliado en un violento atentado
en Asunción, Paraguay en 1981.
Desde los disparos de Rigoberto López Pérez en el Club de Obreros de León,
hasta la caída del último Somoza, transcurrieron 23 años, después se
instauró una nueva dictadura peor que la de los Somoza.
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