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YA SE HIZO CANDIDATO
ÚNICO, YA DIERON LOS RESULTADOS Y YA GANÓ LAS ELECCIONES
Ortega forever.

Manos adversarias al gobierno de Daniel Ortega colocaron esta
manta en la ciudad de León. En menos de una hora fue removida por los
CPC al servicio del gobierno, pero el mensaje es muy claro: «Se venden
huevos en Honduras...», obviamente se refieren a que en Nicaragua hacen
falta, porque con emails ningún gobierno cae y la única ofensiva de la
oposición nica es escribir comunicados y mandarlos por email. Lenín
Cerna se debe reir todos los días. |
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Por
Nicolás
López
Maltez
Director de
La Estrella
de Nicaragua
nicolas@estrelladeni-caragua.com. |
Cuando el Gral. Augusto
C. Sandino dijo: «La
soberanía de un pueblo
no se discute sino que
se defiende con las
armas en la mano»,
efectiva-mente el
General Sandino tenía un
revolver al cinto,
estaba en plena guerra
y dispuesto a morir en
su gesta. Hoy, el
Gral. Sandino sería
tildado de «pendejo» por
la clase política de
Nicaragua, porque en
Nicaragua desaparecieron
los liberales, los
conservadores, los
sandinistas y los
patriotas.
¿Patriotas...? En la
Nicaragua de hoy eso
suena a mala palabra, y
Daniel Ortega lo sabe.
La masa poblacional de
Nicaragua no está
interesada en educación
ni en futuro ni en
progreso. Sólo les
interesa vivir a salto
de mata, buscando el
gallopinto de cada día,
regalado o robado, más
les interesa no trabajar
y más aún gozar la
parranda alcoholica,
cocaínica o mariguanica.
Así entienden su razón
de vivir... y Daniel
Ortega lo sabe. Se
trate de pandilleros y «pirucas»
de los que acuden
gozosos a los actos de
masas a que les den
camisetas, gorras,
ñatazos de cocaína,
bolis de guaro o churros
verdes, luciéndose ante
el amo haciendo
pirámides humanas y
gritando ¡viva! aunque
no entiendan lo que dice
el parlante. O se
trate de doctos en
derecho, magistrados que
visten trajes italianos,
luciendo bien cuidadas
barbas canas, que viajan
a Miami en primera
clase. O se trate de
empresarios pragmáticos
para quienes el mejor
éxtasis es hacer
negocios, no importa con
quién ni de cuál clase,
sucios o limpios, no
importa, «bisnes is
bisnes». Trátese de
quienes se trate,
cualquiera, altos
jerarcas o bajos lumpens,
todos tienen un precio y
Daniel Ortega lo sabe.
Lo sabe y está dispuesto
a pagarlo, siempre y
cuando obedezcan sus
caprichos, decisiones,
órdenes y le sirvan a
sus intereses sin
discutir, sin
escrúpulos, sin
disimulos, sin la
desaparecida dignidad
burguesa ¡dignidad, qué
aberración! ¡dignidad,
qué desfase! Las
legiones de nacidos en
Nicaragua (¿son
nicaragüenses?), más
allá del 38% del
mamotreto electoral,
están esperando --o en
busca-- de la primera
oportunidad para
prostituirse, hembras o
machos. Es el camino
fácil para «resolver».
Esa es la moda, que ya
se ha convertido en
cultura. Negativa, pero
cultura. Y Daniel Ortega
lo sabe... Que Daniel
Ortega estaba
estructurando su
reelección permanente,
era algo que todos
sabíamos, dentro y fuera
de Nicaragua. ¿Por qué
se sorprenden de lo que
ya se sabía? ¿Y cual
ha sido la reacción de
la oposición? De fingida
sorpresa y hueca
indignación. Los
«líderes» esperan que
«el pueblo» se
«arreche», que se lance
a una insurrección, que
mate y se muera... para
que nuevos «líderes»
gobiernen..., pero para
ser líderes de verdad
hay que exponer «el
cuero», como decía
Sandino, hay que ir a la
cabeza de la rebelión.
Pero no es eso lo que
hacen los políticos
opositores de Nicaragua.
Sino que escriben
mensajes, comunicados y
hasta manifiestos... y
los mandan por email.
Mucha razón tiene el
letrero de la manta que
manos anónimas colgaron
frente al Parque de los
Poetas en la ciudad de
León: «Atención
nicaragüenses: se venden
huevos en Honduras.
Entenderse con
Micheletti».
Escuchamos las
esperanzas de que «los
gringos boten a Ortega y
pongan a un demócrata».
Y se revelan
conocimientos «secretos»
de planes USA para poner
en el gobierno a éste o
aquél, pero éste o aquél
no pueden hacer nada más
que soñar, porque
mientras no «tengan
huevos hondureños»,
Daniel Ortega, dueño de
todos los poderes, ya se
autoproclamó candidato,
ya hizo su elección, ya
proclamó los resultados
y ya «ganó» todas las
reelecciones que se le
antojen. Y todo esto es
lógico, pues mientras no
tengamos «huevos
hondureños», tendremos
Daniel Ortega forever.
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