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PARECIERA EL CAMPEONATO
DE UN DEPORTE REFINADO PARA SER LO PEOR Y GANAR TROFEO
Nicaragua o el imperio de la corrupción integral.

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Por
Nicolás
López
Maltez
Director de
La Estrella
de Nicaragua
nicolas@estrelladeni-caragua.com. |
Es cierto que la
corrupción es un flagelo
que azota a muchos
países, a demasiados
países, pero eso no
justifica que impere en
Nicaragua y en otros pueblos
que sufren rampante miseria... por
ignorancia. Nos
concierne que la
padezca Nicaragua,
nuestra patria natal...
ello nos duele en la
conciencia y en lo que
nos queda de alma.
También es cierto que la
corrupción ha sido
secular en Nicaragua,
pero ha venido
magnificándose a travez
de la historia, hasta
llegar al estado actual
en el que todos los nicaragüenses, en mayor
o menor magnitud
cometen, casi por
obligación, actos de
corrupción, hasta el
grado de calificar de
«pendejos» a quienes en
algún momento tratan de
sus-traerse de la
realidad corrupta. La
corrupción no es ya una
práctica exclusiva de
gobernantes y
políticos, sino que ha
permeado hasta el fondo
de la vida del pueblo,
convirtiéndose en un
fenómeno integral.
Son corruptas las madres
que obligan a sus
pequeños hijos a pedir
en las calles mientras
de lejos les vigilan
«para que no les roben»;
pero no se limitan a
limpiar vidrios y pedir,
sino que en muchos casos
aplican técnicas de
robo, pues mientras uno
distrae al conductor
limpiando vidrios, otro
infante roba las
insignias del vehículo.
Una verdadera
conspiración infantil y
escuela de crimen.
Aberrados que enamoran a
las madres buscando
oportunidad para violar
a las hijas. Empleados
públicos y priva-dos que
no mueven ni un dedo
para cumplir con sus
obligaciones, hasta que
el urgido e interesado
suelta el billete «para
el refresco». Policías
que no multan
infracciones y choferes
que siempre llevan el
billete en la carterita
de la licencia para la
doble comisión de pedir
y dar el soborno que se
consuma enmedio de
palabrerío explicativo
de la ley de tránsito.
Gasolineras que tienen
arreglados los
marcado-res para bombear
menos combustible del
pagado. Madres y padres
que venden y alquilan a
sus hijas. Pandilleros
juveniles y seniles que
cobran «protección».
Venta de cilindros de
gas butano de 25 libras
que se cargan con 15.
Alquiler de niños
tiernos en los semáforos
para conmover a dar
limosnas. Balanzas
amañadas en los
mercados. Joyas de
bronce pulido que se
vende como oro. Médicos
que diagnostican
innecesarias operaciones
cesáreas, que son más
caras. Alimentos --carne
sobre todo--
descompuestos que se
cocinan en sopas y
nacatamales «para no
perder». Jefes y
emplea-das de oficinas
en permanente
contubernio orgiástico y
financiero. Sacerdotes
y pastores pedófilos y
embaucadores... En todo
la corrupción está
omnipresente y todopoderosa.
Es como una competencia
olímpica, pues solamente
los campeones de la
corrupción llegan a
diputados, magistrados
y presidentes. ¡Hay
Nicaragua, nicaragüita!
Con estos amigos no
necesitás enemigos.
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