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       Año XVI, Edición 428           Fundada el 1 de Mayo de 1986        12 páginas         Miami-Dade, FL, Diciembre,  2011
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Su profesión: Periodista, Su pasión: La Poesía.

La Dramática vida de Rubén Darío. 
 

Monumento erigido a Rubén Darío en la Isla de Ometepe, depar-tamento de Rivas, Nicaragua.
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Escrita por:
Edelberto Torrres

III
Sobre las Aguas del Lago Xolotlan



Es cuando las ráfagas de la inspiración azotan la frente del Papa:
¡El libro! ¡Celeste lumbre,
de la humanidad amparo!
¡Radioso, divino faro
que guía a la muchedumbre...!
El libro...¡Elevada cumbre
de la verdad! mas ¡que digo!
El libro que yo bendigo
con entusiasmo profundo
tiene ante la faz del mundo
un implacable enemigo.

¿Sabéis quién es? Allá está...
Su trono se bambolea,
porque el soplo de la Idea
su trono derribará.
¿Sabéis quién es? ¡Vedle allá
Sobre el alto Vaticano!
¡Contempladle ...¡Genio insano, apaga todo destello
con una estola en el cuello
y el Syllabus en la mano.

El Presidente del Congreso, Pedro Joaquín Chamorro cambia el criterio favorable al poeta niño al escuchar lo que él considera como una retahila de injurias a la religión.
---Hijo mío-- le dice--, si así escribe ahora contra la religión de tus padres y de tu patria, ¿qué será si te vas a Europa a aprender cosas peores?
Y qué habrían dicho los severos magistrado si hubieran leído el soneto “Al Papa” escrito seis meses después?

No vayas al altar,
Santo Tirano,
Que profanas de Dios la eterna idea: Aún la sangre caliente roja humea
En tu estola, en tu cáliz, en tu mano;

La sacra luz del
pensamiento humano
Ahora ante tu frente centellea:
Proclamas tu poder
¡maldito sea!
Pues es tu bendición auguro insano.

La Basílica cruje en conmociones
Y se enciende
la luz de los ciriales;
Tú cantas los oremus y oraciones
Y te besan el pie de los Cardenales

¡Oh! no ensucies
al Cristo entre tu cieno
No escupáis en el rostro al Nazareno!...

R. DARIO.
León, Junio de 1882.

Dichosamente el soneto, sólo conocido de sus amigos radicales más íntimos, se queda en su cuaderno de POESÍAS y ARTÍCULOS EN PROSA sin que nadie sospeche su existencia.
Los diputados liberales insisten en que debe ser pensionado para estudiar en Europa. El proyecto de decreto que presentan al Congreso dice:
La “Cámara de Diputados y la del Senado de la República
de Nicaragua decretan:
Se faculta al Gobierno para enviar a España, por cuenta de la nación, al inteligente joven Rubén Darío, a fin de que obtenga una educación que corresponda a las elevadas dotes intelectuales que ya revela”.
Firman ese proyecto los diputados José Dolores Gámez, José Miguel Osorio, Isidro Gómez, José Francisco Aguilar y Juan Francisco Callejas. A pesar del dictamen favorable del diputado Manuel Cuadra, el proyecto es modificado en forma que varía por completo la intención de los proponentes. El decreto aprobado es el siguiente:
“UNICO: El Gobierno hará colocar por cuenta de la Nación al inteligente pobre don Rubén Darío en el platel de la enseñanza que estime más conveniente para completar su educación”.
La disposición práctica del Presidente es la de enviar al joven Darío a estudiar como alumno interno en el Instituto de Granada, que es un establecimiento de primer orden por la calidad del profesorado español que dicta las cátedras. Sería de importancia vital para el niño aprovechar el influjo científico y literario de Nicolás Quintín Ubago, el Padre Sáenz Llarías, José María Villafaña, César Sánchez y Antonio Espinal, que fueron contratados después de entusiasta recomendación de Emilio Castelar, Juan Eugenio de Hartzembuchy, José García Puertas, éste orador sagrado famosísimo entonces. El volcán Mombacho, el esplendoroso lago que arulla a Granada, sus islas, isletas floridas, reposotorios de tesoros arqueológicos, y sobre todo, la mujer granadina, igual que su hermana española en gracia y belleza, le darían vivencias más vinculadoras con la patria natal. Y eso solamente ¡pero cuánto es!, que seguir cursos sistemáticos no es disposición de su temperamento. ¡Qué grato le sería recordar después que él y Alfonso XIII habían tenido el mismo profesor de matemáticas, don César Sánchez, aunque él en la lejana Granada nicaragüense y el regio español en Aranjuez o en la palacio real de Madrid!
Los diputados liberales sufren una amarga contrariedad , y mayor es la del que es motivo del decreto. Aquéllos le aconsejan no aceptar, y en efecto no acepta, bajo la promesa de que algo mejor harán en lo futuro por él. Este desengaño le sabe a amarga cuasia que bebe a sorbos. Hace poco años fue echado de un colegio; hoy se le trunca una ilusión que acariciaba como realidad segura. Los conservadores que admiran al prodigioso niño le dan muestras diversas de su aprecio personal. Uno de los más notables, hombre de Estado y publicista, don Anselmo Hilario Rivas, lo invita a Granada. Viaje provechoso es ese que le permite conocer otra
región del país, ver otro paisaje, principalmente los espléndidos que ofrece el anchuroso lago de Nicaragua, en el que las bellezas naturales se acumulan como en violenta competencia. En esa ciudad vive el escritor que entonces goza de más prestigio en Centroamérica como crítico literario y como purista del estilo: don Enrique Guzmán. Darío lo visita, y Guzmán registra el incidente en su libro de memorias:
“Con una carta de Jenaro Lugo para mí y acompañado de un joven Salinas, de León, se me presenta el novel vate Rubén Darío, a quien llaman el poeta niño. Parece simpático; aun no he podido juzgar de su inteligencia. Parece tener de 15 a 16 años; en es realidad un adolescente. La carta de Lugo se concreta a recomendármelo para que yo le ayude a solicitar del Congreso que lo envíe a Europa a completar sus estudios ”.
De nuevo en Managua, se inicia en el periodismo local co
mo cronista de EL FERROCARRIL, periódico que dirige el licenciado Jesús Hernández Somoza y en EL PORVENIR DE NICARAGUA, del italiano Fabio Carnevallini, que sabe tanto de Larra como de Silvio Pellico. Gacetillas, crónicas y versos de ocasión ocupan sus días, además de las lecturas copiosas. Sus amigos en Managua son los poetas Félix Medina y Antonio Aragón, el médico y profesor Ramírez Goyena, los periodistas Fabio Carnevallini, José Leonard, Modesto Barrios, Jerónimo Ramírez, Mariano Zelaya, José Dolores Espinosa, y otras personas del mundo social y político.
Pero son los versos, naturalmente, los objetos de la labor más querida, y como no tiene que esforzarse para producirlos, su cerebro es como un surtidor de estrofas: los hace en todos los metros hasta entonces conocidos en poesía castellana, y hasta con alardes de destreza.

Ya ha ensayado diversidad de estrofas; la redondilla, el cuarteto, la décima, la dodécima, la octava real, la silva, el quinteto con pie quebrado, el soneto, el cuarteto eneasílabo, septetos endecasílabos, la quintilla, y su hay otros moldes en que verter sus ideas y efusiones anímicas, de cierto que lo hará.
Desde la ignorada primera estrofa hasta “La Fe”, el soneto de los doce años de edad, y desde entonces a los quince años, sigue una evolución mental violenta. Su cerebro es un espejo ustorio que todo lo capta; experiencias, trato social, lecturas y panoramas naturales que su país le ofrece a cada paso que da en cualquier dirección.
Es difícil señalar cuál es la disposición o función mental más sobresaliente que posee. ¿El poder de asimilación? ¿La flexiblidad que demuestra su talento en el uso de los diversos metros? Todo eso es extraordinario, y también la centella imaginación, la memoria a la vez rápida y tenaz, la delicada sensibilidad, el sentido del ritmo, la madurez de la razón, la comprensión instantánea y profunda, y la penetrante intuición que corona su constitución mental. Y como rosa oscura prendida en su mente, la tristeza.
Es asombrosa la riqueza de vocabulario que posee a los quince años cumplidos, y al año siguiente, con las lecturas que hace en la Biblioteca, aumenta su léxico hasta dar la sensación de plenitud, de totalidad. Usa un vocabulario selecto de hasta quinientas palabras en que, por supuesto, no faltan las específicamente poéticas, los arcaísmos poéticos y voces expresivas de sentimientos, flores, aves, piedras preciosas, fenómenos naturales y estados de conciencia.
No ha leído a esta edad ningún tratado de mitología griega, ni latina; y el conocimiento que tiene de las deidades paganas es el fruto de las lecturas y de la consulta del diccionario. Hasta junio de 1882 los nombres mitológicos citados son estos: Diana, Cipria, Venus, Cupido, Niobe, Flora, Talía, Júpiter, Apolo, Erato, Febo, Marte, Calíope, ondina, hada, silfo, sirena y sabe otros que no han sido llamadas a la inspiración.
Más asombrosa aún es la cantidad de autores y personajes de la historia universal que conoce. Los nombres que menciona pasan de cien. Es indudable que no los ha leído a todos, que tampoco sabe en extenso la vida de los héroes y sabios que cita, pero sí a muchos, y de los otros tiene referencias leídas u oídas, suficientes para nombrarlos con conciencia. Los adjetivos, frases adjetivas y apositivas que agrega a los nombres dejan ver claramente que no son citas puramente memorísticas:
Las páginas encendidas
surgen de LOS MISERABLES
Trueba a su esposa narrando
CUENTOS DE COLOR DE ROSA.
Bryron cuya alma violenta
sufría angustioso afán.

Aquel poema eterno
que lo terrible cantó,
que su inspiración bebió
en las llamas del INFIERNO.

Víctor Hugo, el pensado.
de HERNANI inmortal cantor
y de GUERNESEY proscrito.

Saludas a Leucipo y a Descartes
con la sien coronada de laureles; y el genio de las artes con su voz misteriosa anuncia que sonríen en su fosa los manes de Menandro y Praxiteles.

Toda su producción hasta esa sazón tiene el rasgo general de la imitación de los poetas españoles del Siglo de Oro y más aún de los del siglo XIX. En algunas composiciones el propósito imitativo parece absolutamente consciente, como los versos “A mi querido amigo Antonio Tellería”. En la muerte de su hijo” y en general es la atmósfera poética española que respira y trasciende a sus versos.
Sólo tiene quince años y ya empieza a dar señales de heterodoxia en materia idiomática. Es cierto que, a pesar del corto lapso vivido, sus lecturas son ya caudalosas, y de ahí que la Academia Española y Bello y otros buceadores en las aguas del idioma le son familiares. Por eso, con conocimiento de lo que trata escribe que “uno de los principales defectos de la vetusta Real Academia es rechazar tercamente toda reforma que la diferencia de costumbres, las nuevas ideas del siglo y el uso han realizado en el idioma”. Es su primera profesión de fe antiacadémica, mas no se limita a pronunciarlas, quiere que la reforma se lleve a cabo y lanza la iniciativa que tendrá su primer intento de realización casi setenta años después, en el Congreso de la Lengua, de 1950, celebrado en México. El reformador adolescente formula su proclama en esta forma: “Pues bien, nos permitimos espresar hoi una idea que tenemos desde hace tiempo, i es: que se reúna en Madrid un gran congreso internacional lingüístico para tratar todas las reformas que parezcan dignas de ser admitidas en el idioma español, i que una comisión de su seno escriba una gramática, la cual sería adoptada definitivamente por todos los países del habla española”. Y predicando con el ejemplo hace años adoptó la ortografía americana al igual que otros escritores nicaragüenses
.

...
continuará
 

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