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Por: Jorge J.
Cuadra
Email:
macondoc@cablenet.com.ni
Especial para
La Estrella de
Nicaragua |
Los Verdaderos elegidos
de Dios
No es el pueblo judío
como estamos
acostumbrados a oír. Y
eso es fácil de
comprender porque desde
los comienzos del tiempo
ese pueblo ha venido
contrariando la voluntad
de Dios, pese a las
bondades que tan
frecuentemente les
concedía. Se encontraban
viviendo en esclavitud y
bajo la conducción de
Moisés lograron
liberarse de esa
ignominia. Moisés hasta
dividió el mar en dos
para que el pueblo
hebreo pudiera escapar
del asedio del faraón,
pero ni ese prodigio
respetaron y en la
primera oportunidad que
se les presentó, se
volvieron idólatras y
adoraron al becerro de
oro. Por ese pecado se
tardaron cuarenta años
en entrar a la tierra
prometida, para que
desapareciera hasta el
último idólatra.
Pero el pueblo de Israel
no aprendió la lección y
siguieron ofendiendo a
Dios con sus pecados y
abominaciones. Así nos
encontramos con el
asesino y adúltero
David, el rey de mayor
gloria de la nación
hebrea, que se enamoró
de la mujer ajena,
Betsabé, la esposa de
Urías, general del
ejército del rey David,
a quien mandó a la
primera línea de combate
para que encontrara la
muerte y así despejar el
camino para quedarse con
su esposa. Salomón, el
más sabio de los reyes
de Israel, si bien no es
el hijo del adulterio,
lo es del asesinato y
sin embargo Dios lo dotó
de una gran sabiduría y
de un criterio justo.
Pero bastó que llegara a
Israel la reyna de Saba,
para que Salomón
perdiera la cabeza por
ella y renegara de su
Dios, para seguirla a
los confines del mundo.
La inconsistencia
del pueblo elegido por
Dios llega al extremo
cuando este se encarna y
se hace hombre para la
redención de todos
nuestros pecados, pero
¿quiénes crucifican a
Jesucristo? El pueblo
judío a través del
Sanedrín compuesto por
sacerdotes fariseos.
Ellos, no el Imperio
Romano, son los que
condenaron a Jesucristo
a muerte. Poncio Pilatos
solo hizo lo que los
judíos por hipocresía no
se atrevieron a hacer.
El tiempo siguió
corriendo y los judíos
fueron expulsados,
escarnecidos y
maltratados por un sin
número de naciones. El
templo construido por el
rey Salomón, fue
demolido por las tropas
imperiales y muchos
israelitas fueron
pasados a cuchillo El
judío llegó a ser el
símbolo del avaro, del
usurero, del racista y
era el blanco de todas
las burlas e injusticias
que la mente humana
puede inventar, hasta
que desembocaron en el
Holocausto nazi, en el
cual fueron exterminados
seis millones de ellos.
Después de semejante
barbarie, nace el
israelita que hoy
conocemos, el que ya no
es el cordero manso al
que despojan, sino el
león feroz que despoja.
¿Pero entonces
quienes son los
verdaderos elegidos de
Dios? El sacramento
del matrimonio tiene
como fin la procreación.
Eso significa tener
hijos, formar una
familia, gozar de un
hogar. Cuando nuestros
hijos vienen al mundo
todo es alegría. Los
padres lloran de emoción
y todo es felicidad,
pero cuando el jolgorio
termina, el silencio se
apodera del ambiente.
Ese silencio por lo
general lo ocupamos en
construirle el futuro a
nuestro querido hijo, o
a nuestra querida hija,
sin embargo, no caemos
en la cuenta que desde
ese día y hasta el día
de nuestra muerte, jamás
volveremos a dormir
tranquilos. El primer
hijo es el sello
irrompible de la alianza
perpetua de los padres
hacia los hijos. Al
comienzo todo es
felicidad. Los
contratiempos que
nuestros hijos nos
causan son sencillos,
hasta que se presenta
una enfermedad grave y
conocemos por primera
vez el significado de la
angustia.
Siempre he pensado que
los diez años debería
ser la edad tope del
crecimiento de los
hijos, pero el tiempo
sigue hasta que llega la
adolescencia, que es
cuando empezamos a
perder el control y la
autoridad. En la
juventud nos retan y en
la primera edad adulta
nos derrotan y entonces
empezamos a sentir el
sabor amargo de la
incertidumbre y el peso
del temor. Los jóvenes
no escuchan, creen que
son inmortales y se
llenan de una
invulnerabilidad que no
tienen y el pago son los
accidentes mortales, las
peleas con saldo rojo y
la tragedia que nos
viste de luto. Ellos,
nuestros hijos, retando
al mundo en las calles
salvajes de las ciudades
y nosotros
consumiéndonos de miedo
en la penumbra de la
noche, en un duermevela
que termina hasta que
escuchamos que nuestro
hijo regresó a casa sano
y salvo.
Los
padres que no padecen de
esos tormentos
espirituales, a los que
sus hijos no les dan
problemas porque todos
ellos tienen sus vidas
arregladas y sus hogares
en paz y que no te
envejecen y hasta te
matan prematuramente
producto de la angustia
y del miedo, son los
verdaderos elegidos de
Dios, porque volcó en su
prole las bendiciones de
la paz, de la cordura y
de la responsabilidad.
Que terrible es ser
padre preocupado porque
estás condenado a la
perpetua angustia que te
produce la falta de
control que se tiene
sobre los hijos que van
de problema en problema,
rodeándose de una espesa
neblina que no permite
ver claro el futuro que
les espera.
De
allí surge la pregunta
existencial que
aparentemente no tiene
respuesta: ¿Valdrá la
pena tener hijos
sabiendo que no podemos
evitar el destino
inexorable que Dios ya
les tiene trazado?
Piénsenla bien los que
aun no los tienen,
porque lo que les espera
es una soledad
tranquila, o una
compañía angustiante.
Como
gobiernan algunos el mundo de este Milenio
Por: Ramón
Maldonado
García
r_maldonadog@yahoo.com |
Desde el comienzo de la humanidad, en el
planeta Tierra se vino estableciendo un sistema que regía el
destino de personas constituidas en tribus, clanes, comunidad,
municipios, ciudades, departamentos, países, continentes, etc.
En cada lugar uno o varios individuos establecieron sus
reglas, sistemas y métodos para dirigir y controlar al resto de
habitantes de una comunidad, ciudad o país.
Con el tiempo
se constituyeron los llamados gobiernos que basaban su autoridad
en principios que establecían respeto, orden, pluralismo,
libertad de movimiento, culto y trabajo.
Con el
transcurso de los siglos, estas sociedades se fueron
corrompiendo y aparecieron los gobiernos autoritarios,
totalitarios, pasando por monarquías, parlamentarismo,
presidencialismo, etc, hasta llegar a los sistemas basados en
doctrinas socialistas, comunistas, social cristiana, etc.
Hoy, en el Tercer Milenio, grandes naciones viven bajo
gobiernos dictatoriales basados en ideologías y políticas
extremistas que únicamente llevan beneficio a las cúpulas y
gabinetes de gobierno que apoyan todas las expresiones de
corrupción como el amiguismo, tráfico de influencias, nepotismo,
chantaje, mentira, hipocresía, irrespeto y violación de las
leyes y Constitución de la república.
La corrupción de
muchos gobiernos de esta época es tan intensa, extensa y
profunda, que los políticos, dirigentes de partidos e
instituciones de gobierno, han perdido la moral, la vergüenza, y
han cambiado el civismo por el cinismo, la libertad de expresión
por la censura, el respeto al voto por el fraude descarado, la
tolerancia por la violencia física y psicológica, el saber
servir por el servilismo, la honradez por el robo, soborno, y
compra de conciencias, la verdad por la falsedad, la democracia
por la dictadura, extremismo y totalitarismo. Así van
gobernando un porcentaje importante de presidentes dictadores en
muchas partes del mundo. Este mundo no debe seguir siendo
gobernado por individuos que promueven y apoyan el narcotráfico,
tráfico de indocumentados, narcoterrorismo, desestabilización a
otros gobiernos de corte democrático que respetan el estado de
derecho.
Los extremistas agreden a estos gobiernos con la
trillada consigna de que son derechistas neoliberales que se
apoyan en el capitalismo salvaje. Algo que no se ajusta a la
realidad, ya que critican al capital y persiguen frenéticamente
a los dólares y euros.
Son contradictorios en sus
expresiones: hablan de libertad y reprimen a sus pueblos, dicen
defender a los pobres y los explotan y empobrecen mas, critican
a los ricos y viven mejor que ellos, hablan de democracia y son
dictadores, hablan de paz y promueven la guerra. Estos son
los que gobiernan parte del mundo, y otros pretenden hacerlo en
el sentido contrario a las manecillas del reloj, es decir,
girando hacia la izquierda en contra de los principios básicos
de la democracia. Para concluir, es necesario dejar bien
establecido el concepto democracia y poder popular. Muchos
han entendido que poder popular es someter a un pueblo mediante
la explotación laboral, racionamiento alimentario, restricción a
la libertad de cultos, limitación a la libre movilización y
férrea censura de prensa. Muchos grandes hombres, en frases
célebres han definido el concepto democracia de diferente forma.
Decía el maestro italiano Norberto Bobbio:
“La
democracia, tal como la tenemos hoy, es una consecuencia, o por
lo menos, una prolongación del liberalismo; pero la práctica
democrática lleva generalmente a una forma de Estado nada mínimo
en el sentido del ideal del liberalismo clásico”.
Aunque
es bueno decir que los regímenes democráticos, con mucha más
intensidad que los regímenes autoritarios, sufren de un
crecimiento desproporcionado del número de demandas que
provienen de la sociedad civil hacia el sistema político y la
incapacidad de este de brindar respuestas.
Pero también
es menester mencionar que los procedimientos del sistema
democrático para tomar decisiones colectivas, que deberían dar
respuesta a las demandas de la sociedad civil, son tales que
frenan y muchas veces hacen inútiles las respuestas, debido a la
cantidad de intereses en juego que promueven el reto a cualquier
iniciativa. Pero volviendo a las frases que el maestro
Norberto Bobbio, escribió sobre el tema que le apasionaba, dijo:
“Mientras la democracia hace la demanda fácil y la respuesta
difícil, la autocracia hace que la demanda sea difícil y la
respuesta fácil”. De manera que puede decirse que en los
gobiernos democráticos el papel del gobierno es resolver los
conflictos sociales para hacer posible la convivencia pacífica.
No hay que perder las esperanzas de que los nuevos
gobernantes que asuman su responsabilidad en las próximas horas,
días, meses y años, entiendan bien que la corrupción ha
penetrado en todas sus formas en muchas instituciones de
gobierno, privadas, religiosas y de cualquier índole, en muchas
partes del mundo, y esto está llevando al mundo y gran parte de
la sociedad al despeñadero. Los nuevos gobernantes deben
reflexionar, meditar, analizar con sumo cuidado a los que van a
seleccionar como asesores y funcionarios de su gabinete,
directores de entes gubernamentales, diplomáticos, representes
en las organizaciones y foros internacionales como ONU, OEA y
otros organismos donde se discuten temas políticos, económicos,
etc.
De no ocurrir esto la sociedad y el mundo entero,
estará a merced de caer en la inestabilidad y en las garras de
los que están causando al mundo una situación compleja y
difícil, donde la pobreza, el crimen organizado, el
narcotráfico, soborno, chantaje, terrorismo, desocupación,
enfermedades y otras plagas, seguirán
diezmando a gran parte del mundo.
es y otras plagas,
seguirán diezmando a gran parte del mundo. Los miembros
permanentes de países que integran el Consejo de Seguridad de la
Naciones Unidas (China, Francia, Federación de Rusia, Reino
Unido de Gran Bretaña e Irlanda y Estados Unidos de América),
debieran abogar para que sus países no sigan fabricando ni
vendiendo armas indiscriminadamente a los países que viven en
conflictos bélicos y que están contribuyendo al aumento de la
mortalidad en el mundo entero. El número de lisiados de guerra,
huérfanos, viudas, madres y padres sin hijos, es impresionante
en el planeta Tierra.
Ojalá el año 2011 sirva de
reflexión a todos los gobernantes, sobre todo a los que creen
que poseyendo el poder militar, económico y la construcción de
armas nucleares, van a dominar al mundo; y que la humanidad
entera lo entiende como su destrucción.
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