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Cables del Embajador Callahan
filtrados por WikiLeaks EE. UU. dijo que Nicaragua «pagará alto precio»
por reconocer a Osetia del Sur y Abjasia.

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Lunes 17 de Octubre 2011
Nicaragua desató enojo
de Washington por
validar invasión de
Moscú sobre Georgia.
Gesto para atraer favor
ruso provocó revisión de
lazos de EE. UU. con
Ortega
Juan
Fernando Lara S. EE.
UU. afirmó que Nicaragua
“pagará un alto precio”
por reconocer la
independencia de Abjasia
y Osetia del Sur,
regiones separatistas de
Georgia, que causaron un
enfrentamiento entre
Georgia y Rusia.
Abajsia y Osetia del Sur
eran regiones de
Georgia, pero fueron
arrebatadas a la fuerza
por la intervención
militar rusa en el 2008.
La sorpresa y desilusión
estadounidense –junto a
su molestia– es clara en
cables diplomáticos de
la Embajada de EE. UU.
en Managua filtrados por
WikiLeaks. Al
iniciarse agosto del
2008, tropas rusas y
georgianas sostuvieron
una batalla en Osetia
del Sur después de que
Georgia lanzara una
ofensiva para recuperar
la región. El
conflicto se calentó al
punto que Moscú envió
cientos de tanques y
soldados a Osetia del
Sur y su aviación
bombardeó pueblos
enteros de Georgia
donde, tras una estela
de muertos, heridos y
devastación material,
los soldados rusos
obligaron a Georgia a
rendirse. Para el 27
de agosto del 2008, con
sus tropas aún en
territorio de otro
Estado, Rusia reconoció
las regiones
separatistas georgianas
de Abjasia y Osetia del
Sur como Estados
independientes, decisión
que de inmediato provocó
el repudio unánime de
EE. UU. y la Unión
Europea. Cinco días
luego de la decisión de
Moscú, en plena crisis
diplomática mundial por
los excesos bélicos
rusos en Georgia, el
presidente de Nicaragua,
Daniel Ortega, anunció
que su país también
reconocería la
independencia de esas
regiones, incluso
primero que Venezuela
(su gran aliado y
posiblemente a petición
de Hugo Chávez).
Venezuela mantiene
estrechos lazos de
cooperación bélica y
económica con Rusia.
De paso, cuando hizo el
anuncio el 2 de
setiembre del 2008,
Ortega abrió fuego
contra EE. UU., al que
culpó por intentar
cercar a Rusia. El
gesto diplomático
desagradó a Washington
que no tardó en
manifestar su molestia.
“La declaración de
Ortega es decepcionante,
pero no inesperada, dada
la nostalgia de su parte
por la retórica y
política de la Guerra
Fría”, señaló un cable
de setiembre del 2008
del embajador de EE. UU.
en Managua, Robert J.
Callahan. Ese mismo
mes, conforme a otro
despacho, el embajador
le enfatizó al canciller
nicaraguense, Samuel
Santos, la sorpresa de
EE. UU. con la decisión
porque esta valida la
invasión militar de
Rusia que constituyó una
violación a la
integridad territorial
de Georgia. El
embajador indicó a
Santos que el paso dado
“provocaría la revisión
de toda nuestra
relación”. El
canciller les había
advertido. A
continuación, indica el
cable, Santos ofreció
una “intrincada e
inconsistente
explicación” de por qué
se hizo el
reconocimiento. El
canciller, por ejemplo,
argumentó que ya le
había advertido a EE.
UU. cuando reconoció la
independencia de Kósovo
que “había abierto una
caja de Pandora” y “que
ahora estaba pagando las
consecuencias”.
“Cuando el Embajador
hizo notar la
inconsistencia de ese
argumento, subrayada por
el hecho de que
Nicaragua continúa
rechazando el
reconocimiento de
Kósovo, Santos afirmó
que Kósovo debió
permanecer como parte de
Yugoslavia y que Osetia
del Sur y Abjasia eran
“diferentes” por razones
étnicas, históricas y
geográficas”, cita el
despacho con fecha del
11 de setiembre del
2008. La perturbación
estadounidense, añade
ese comunicado
diplomático, llegó al
punto que Callahan se
comunicó con el
embajador de Reino
Unido, el de Japón, el
de Dinamarca y los
encargados de negocios
de Alemania, España y
Noruega para formar
frente común. La
mayoría, no obstante,
seguían entonces aún sin
recibir órdenes de sus
Gobiernos sobre cómo
proceder con el
reconocimiento. Para
entonces, el enojo de
Washington con el
gobierno de Ortega era
claro, sensible y
visible. Un cable del
22 de setiembre del
2008, remitido por el
Departamento de Estado,
resume el sentir
estadounidense durante
una reunión entre el
entonces secretario de
Estado Adjunto de EE.
UU. para América Latina
Thomas Shannon y el
exembajador de Panamá
ante la Casa Blanca
Federico Humbert. “El
subsecretario Shannon
afirmó que Nicaragua
pagará un alto precio
por el reconocimiento de
Osetia del Sur y
Abjasia, y Humbert
respondió que Ortega
sencillamente continuaba
aislándose”, precisa el
texto. Shannon
también afirmó que si
bien Nicaragua estaba
intentando ganar el
favor de Rusia y emular
a Venezuela, el regreso
de la tutela rusa a
Nicaragua sería muy
negativo para el
hemisferio. El máximo
diplomático de
Washington para la
región, también subrayó
durante esa reunión que
el Gobierno de EE. UU.
“tendrá que reconsiderar
todos los aspectos de
nuestra relación
bilateral”, incluidos
los fondos de la cuenta
Reto del Milenio de
Nicaragua.
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