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Presidenta Chinchilla ha hecho
de sus ataques a Nicaragua, la razón de ser de su administración.

Le Presidente Laura Chinchilla. |
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Miercoles 19 de Octubre 2011
Con
muchos problemas
internos en Costa Rica,
la presidenta Laura
Chinchilla concentra
toda su gestión
administrativa en atacar
a Nicaragua. Está
aplicando la muy
recurrida táctica de
gobernantes ineficaces
de distraer a sus
pueblos de sus
verdaderos problemas,
escogiendo un tema
fronterizo de baja
intensidad para
convertirlo en un gran
asunto, pretendiendo
distraer la atención de
su gente y que se
enfoque en algo
diferente, que en este
caso es el conflicto con
Nicaragua, dándole una
dimensión que no tiene,
pero que ella está
procurando convertirlo
en el leitmotiv más
importante de su
gobierno.
Imposibilitada de
enfrentar sus
limitaciones
gubernamentales
internas, la señora
Chinchilla se empeña
repetitivamente en
internacionalizar la
atención colectiva
estimulando sentimientos
de forzada soberanía y
patriotismo, sin éxito y
con muchas críticas de
su propia gente. Muy
pocos costarricenses han
mordido el anzuelo.
El 91 % de los
costarricenses
consideran que el país
no tiene un rumbo
definido o va por el
camino equivocado, de
acuerdo con una encuesta
de la firma Unimer
publicada por el más
importante periódico de
Costa Rica: La Nación.
El sondeo, publicado
extensamente por el
diario La Nación, reveló
que el 59 % de los
ciudadanos opina que
«Costa Rica lleva la
ruta errónea», mientras
que para el 32 % «el
país no va hacia ninguna
parte». Solamente el
7% de los encuestados
considera que el país
avanza «por la ruta
correcta» y el 2 %
restante no respondió la
pregunta. En esta
consulta de opinión,
cinco de cada diez
costarricenses
expresaron su convicción
de que «la situación de
Costa Rica será peor en
el año 2012». La
encuesta se realizó en
todo el país entre el 7
y el 14 de septiembre y
tiene un margen de error
de 2,8 %. Esta
noticia se convirtió en
información
internacional al ser
multiplicada por las
agencias informativas,
entre ellas Acan-Efe.
Pero la presidenta
Chinchilla, en vez de
corregir los yerros de
su administración a
favor de Costa Rica,
insiste en dedicar
tiempo, esfuerzos y
recursos en atacar a
Nicaragua, ignorando la
evidencia de la opinión
de su pueblo. En su
discurso ante el pleno
de la Organización de
Naciones Unidas (ONU),
doña Laura Chinchilla,
en vez de demostrar su
calidad de dama
intelectual y de
presidenta de un pueblo
civilizado, utilizó un
lenguaje de mujer
pleitista contra
Nicaragua, reiterando su
inventada acusación de
una fantasiosa
«invasión» a su
territorio. Su
fracaso en la ONU fue
rotundo, pues todos los
representantes de ese
foro mundial saben que
el diferendo fronterizo
con Nicaragua es un caso
de menor cuantía y se
encuentra pendiente de
resolución en la Corte
Internacional de
Justicia de la misma
ONU. La Corte ya ha
hecho dos fallos
preliminares a favor de
Nicaragua y sabe de
primera mano todo lo que
ocurre en la frontera
cercana a Harbor Head,
que es todo lo contrario
de lo que menciona la
presidenta Chinchilla.
Doña Laura alegó en la
Corte de La Haya que
Nicaragua no tenía
derecho de dragar su
propio río San Juan;
pero la Corte consintió
que Nicaragua continuara
el dragado en su
territorio soberano sin
interferencias. Por
su caracter vitriólico y
dolida por la resolución
preliminar de la Corte,
destituyó al Ministro de
Seguridad José María
Tijerino y al Canciller
René Castro por la
propia derrota de doña
Laura en La Haya.
Ahora la presidenta
Chinchilla ha nombrado
como Canciller a Enrique
Castillo, y éste sabe
que si no demuestra
agresividad contra
Nicaragua, doña Laura
también lo destituirá,
de modo que este recién
estrenado Canciller
inició su función
diplomática hablando de
hacer la guerra a
Nicaragua, literalmente
dijo que «Nicaragua es
enemiga de Costa Rica» y
que sus antecesores,
Tijerino y Castro habían
sido funcionarios
erráticos por haber
ordenado la retirada de
los guardias
costarricenses y haber
arriado la bandera de
Costa Rica de una
posición cercana a la
zona en conflicto.
Castillo agregó que los
soldados ticos tenían
que haberse quedado en
esa zona, «aunque
hubieran tenido que
morir peleando». La
intelectualidad de Costa
Rica y varios diputados
se sintieron
avergonzados del
discurso del nuevo
Canciller quien, en vez
de buscar soluciones, se
ha puesto a pedir la
guerra. Los personajes
de alto nivel de Costa
Rica calificaron de
«bravucón y mengalo» al
Canciller Castillo,
interesado únicamente en
complacer el caracter
vitriólico de la
presidenta Chinchilla,
quien desde el año
pasado promueve la
creación de un ejército,
institución muy costosa,
que Costa Rica abolió en
1948. Y es que
solamente quienes nunca
han experimentado
guerras, viven
enamorados de la imagen
de los Rambos que ven y
apluden en el cine.
El analista político
costarricense, Francisco
Barahona, declarando a
la prensa de Costa Rica,
refiriéndose a la
actitud y discurso de la
presidenta Chinchilla y
sus nuevos ministros,
expresó: «...en tono de
pleito bélico volvió a
denunciar la supuesta
invasión nicaragüense en
la frontera. Eso está
lejos de ser una “obra
magistral” y no tendrá
ninguna reacción. Lo que
doña Laura ha hecho
simplemente es dar un
conjunto de pinceladas,
un conjunto de ideas,
pero que por sí mismas
no son suficientes y,
mucho menos, para
impactar». Pero doña
Laura continúa con su
palabrerío violento.
Estas fueron sus
palabras: «...de no
reaccionar la comunidad
internacional (contra
Nicaragua) el mensaje
para el mundo sería
funesto. Implicaría que,
para movilizar la
diplomacia, la ruta más
corta pasa por la
sangre. Como país y como
pueblo, rechazamos
enfáticamente esta
idea». Ella jamás
menciona que el caso
está procesándose en la
Corte Internacional de
Justicia y que se espera
una resolución, mucho
menos que acepte que
Nicaragua se ha sometido
a los fallos de la Corte
y siempre ha cumplido
con las decisiones
judiciales de esa
entidad internacional.
La actitud de la
presidenta Chinchilla
provoca el odio a
Nicaragua y su pueblo, y
esto incide en la
conducta de los ticos
contra los campesinos
nicaragüenses
inmigrantes, víctimas de
la xenofobia que siembra
doña Laura. Pero la
respuesta no llegó de
Nicaragua ni de los
nicaragüenses, sino del
Obispo de Alajuela,
Ángel San Casimiro,
haciendo un llamado a
los costarricenses a
«...ser un país
solidario, erradicar la
xenofobia contra los
nicaragüenses y tener
políticas migratorias
que abran las puertas a
quienes han venido hacer
de Costa Rica un país
próspero. Costa Rica
tiene que desterrar por
completo la xenofobia;
porque no son,
discúlpenme esta
palabra, no son animales
los que vienen, son
personas y hay que
desmitificar los mitos
creados contra los
nicaragüenses. Los
nicaragüenses son parte
del desarrollo económico
de Costa Rica, porque
levantan las cosechas,
cuidan las casas, los
hijos de las familias, y
muchas actividades más».
El Obispo de Alajuela
expuso estos
pensamientos, contrarios
a la prédica de
Chinchilla, en el
encuentro binacional
organizado por la
Asociación Ticos y
Nicas: Somos Hermanos.
Laura Chinchilla Miranda
de Rico tiene 52 años y
es la primer mujer en
ocupar la Presidencia en
Costa Rica desde el 8 de
mayo de 2010, pero el
stress a que se somete
por su temperamento está
incidiendo en su salud.
Hace una semana la
presidenta de Costa
Rica, Laura Chinchilla,
fue hospitalizada para
someterse a una cirugía
y extraerle cálculos de
la vesícula biliar, así
lo informó el ministro
de la Presidencia,
Ricardo Benavides: «La
presidenta ha venido con
un problema de piedras
en la vesícula, lo que
ha requerido exámenes y
hoy ingresó a un centro
médico para la cirugía»,
explicó el ministro en
breves declaraciones a
la prensa. Por los
perfiles de sus
personalidad, los
costarricenses y los
nicaragüenses tendrán
que tenerle paciencia a
los exabruptos de doña
Laura, hasta que termine
su período presidencial
en el 2014.
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