|
Crueldad oficial contra
periodista para intimidar a medios independientes de Nicaragua.

Silvia González. |
|
|
Lunes
26 Septiembre 2011
Silvia González,
corresponsal en Jinotega
de El Nuevo Diario,
decidió salir al exilio
por la insistente
persecución y amenazas a
su vida y de su familia
por informar sobre la
corrupción de las
autoridades locales
jinoteganas. En
agosto pasado, Silvia
González denunció que
como resultado de su
trabajo periodístico,
crítico contra el
gobierno y contra las
autoridades locales,
comenzó a recibir
llamadas telefónicas
anónimas en las que la
amenazaban de muerte a
ella y a su familia.
Las informaciones de El
Nuevo Diario señalan el
calvario que ha vivido
la periodista: «Te
vamos a dar donde más te
duele», dice el mensaje
en su celular que ella
presentó ante la Policía
de Jinotega, donde en
reiteradas ocasiones que
formalizó sus denuncia,
pero no le hicieron
ningún caso. Las
amenazas llegaron a
niveles de terror cuando
empezaron a mandarle
mensajes con su hija, a
quien abordaron en su
escuela y cuando
lanzaron en su casa la
cabeza de una gallina
con una amenaza escrita
en su contra. Silvia
González se convirtió en
la periodista número 650
de todo el mundo, que se
exilia de su país por
motivos de protección a
su integridad, por
razones de sus funciones
periodísticas, según
registró el Comité para
la Protección de los
Periodistas (CPJ, por
sus siglas en inglés).
Carlos Lauría,
Coordinador del Programa
de las Américas del
Comité para la
Protección de los
Periodistas, expresó a
El Nuevo Diario que «la
dramática decisión de
González resultaba
alarmante al haber sido
obligada a abandonar
Nicaragua, su país,
incluso después de haber
hecho públicas amenazas
contra ella en El Nuevo
Diario y ante la Policía
Nacional de Nicaragua.
Las autoridades
nicaragüenses deben
tomar todas las medidas
necesarias para asegurar
que los periodistas
pueden cumplir con su
trabajo informativo sin
temor a represalias».
Ante el asedio y las
amenazas por parte de
individuos al que
señalan de estar ligados
al partido de gobierno,
y la lenidad de la
Policía Nacional en no
prestarles seguridad a
ella y a su familia,
Silvia González abandonó
Nicaragua y solicitó a
sus parientes, y a El
Nuevo Diario, no revelar
su destino de exilio.
Casos similares de
periodistas obligados y
forzados a salir de su
país se han dado en Cuba
e Irán, donde los
periodistas han sido
encarcelados o
amenazados de llevarlos
a prisión, en multitud
de casos registrados en
el informe del Comité
Internacional para la
Protección de los
Periodistas. En esos
países, y ahora en
Nicaragua, se usa este
tipo de crueldad con
periodistas para
intimidar a todos los
medios de comunicación
independientes u
opositores a los
regímenes gobernantes.
Los terroristas
protegidos por el
anonimato, pero de clara
tendencia, le han hecho
un negativo servicio al
gobierno al que
pretenden demostrar
lealtad, pues el caso
del exilio forzado de
Silvia González ya se
convirtió en un caso de
dimensiones
internacionales,
consignado ante la
Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, lo
mismo que ante
Reporteros Sin
Fronteras, la Sociedad
Interamericana de Prensa
(SIP), además del Centro
Nicaragüense de Derechos
Humanos (CNIDH), que
siguen trabajando en el
caso y previmiendo
nuevos casos.
|